La melodía evoca un mantra ancestral, un suave arrullo emana del agua que fluye entre las rocas volcánicas, y el delicado aroma de los aceites esenciales atraen e invitan al relax. La atmósfera es la ideal para la comunicación no verbal que se inicia entre el masajista y el paciente.
Normalmente acudimos en busca de un masaje cuando nuestro cuerpo nos alerta a través del dolor; este tipo de masaje descontracturante puede no ser muy placentero, ya que debe actuar en zonas doloridas y es mucho más enérgico que el relajante. No solo debemos escuchar a nuestro cuerpo cuando pide auxilio, y podemos utilizar el masaje relajante como una terapia de bienestar cotidiana. La relajación del cuerpo y la mente junto a la meditación diaria, conducen a una mayor comunicación con uno mismo y, por consiguiente, aprendemos poco a poco a comprender nuestro cuerpo y alma. Incluso es frecuente que los pacientes que ponen en práctica estas terapias, mejoran significativamente en la recuperación de las patologías de todo tipo que puedan sufrir, producto del bienestar y relax mental que alcanzan.
Este tipo de masaje concentra su atención en descargar la tensión acumulada y, a diferencia del descontracturante, se aplica en forma lenta, con movimientos suaves y con una presión firme y progresiva. La masajista actúa sobre los puntos de tensión de la persona que recibe el masaje. El efecto es la inmediata relajación física y mental, la reducción de los efectos del estrés y la ansiedad, la disminución del tono muscular, una mejora del color y el tono de la piel por la eliminación de células muertas, además de oxigenar y mejorar la circulación sanguínea. Al finalizar la sesión, puede combinar este masaje con un drenaje linfático en el rostro para aumentar y prolongar la acción del masaje.
Quiero comenzar con un masaje relajante ahora

9:22
Elba del Rosario


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